12 Consejos para tu viaje a Pekín: lo que debes saber antes de ir
Visitar China puede suponer un cambio de mentalidad para quienes no están familiarizados con su cultura, y siempre es recomendable estar preparado antes de viajar. Visitar su capital, Pekín, no es la excepción.
Sí, Pekín tiene muchísimos lugares maravillosos que ver y comida que probar, pero puede ser un gran choque cultural. Aquí tienes algunos consejos sobre todo, desde el smog hasta llevar dinero en efectivo, problemas con el baño y buenos modales en la mesa.
Las solicitudes de visa pueden ser complicadas
Salvo para ciudadanos de países como Singapur, Brunéi o Japón, la mayoría de los viajeros necesita una visa para permanecer en China por más de 72 horas. El proceso de solicitud puede ser extenso y, en algunos casos, complicado. Por eso, lo más recomendable es iniciar el trámite en cuanto se tenga decidido el viaje.
En general, si la nacionalidad del viajero coincide con su país de residencia —es decir, el mismo país que emitió su pasaporte—, es posible obtener una visa turística de 30 días sin mayores contratiempos. Por ejemplo, los ciudadanos estadounidenses pueden consultar los requisitos específicos en el sitio web del Departamento de Estado de EE. UU.
Sin embargo, para quienes residen en un país distinto al que emitió su pasaporte, el proceso puede ser más complejo. Algunos consulados exigen que la solicitud se realice en el país de origen del pasaporte, lo que puede representar un obstáculo adicional para expatriados.
Ten una VPN lista en tu dispositivo antes de salir de casa
Una vez que tengas tu visa aprobada, es fundamental instalar una VPN (red privada virtual) en tu teléfono si planeas conectarte a internet o utilizar redes sociales durante tu estadía. Es importante hacerlo antes de salir de tu país, ya que muchas VPN están bloqueadas en China y no podrás descargarlas una vez allí.
La VPN permite ocultar la dirección IP de tu dispositivo, facilitando el acceso a aplicaciones y plataformas como Google, WhatsApp, Instagram o Facebook, que de otro modo estarían restringidas. Sin embargo, si decides publicar contenido en redes sociales, es recomendable tener mucha precaución. Comentarios negativos, críticas políticas o cualquier observación sensible sobre el gobierno chino pueden generar problemas.
Tenga en cuenta que muchas VPN están prohibidas en China. Antes de viajar al extranjero, investigue sobre las VPN de calidad aprobadas en China.
El efectivo es el rey
La moneda oficial de China es el renminbi, que se traduce como “el dinero del pueblo”, aunque es más comúnmente conocida como yuan. Un yuan se divide en 10 jiao o 100 fen. Puede parecer confuso al principio, pero lo esencial es tener claro cómo manejar el dinero durante el viaje.
Llevar efectivo es fundamental, especialmente billetes de baja denominación, ya que muchos productos y servicios son bastante económicos: desde paseos en rickshaw hasta comidas callejeras o artículos de tiendas locales. Las únicas excepciones suelen ser las entradas a atracciones turísticas, que tienden a tener precios elevados para visitantes extranjeros.
Aunque el uso de tarjetas de crédito y plataformas digitales como Apple Pay se está extendiendo, sobre todo en establecimientos modernos, grandes cadenas y el sistema de metro, en zonas más tradicionales o alejadas lo más seguro sigue siendo el efectivo.
En cuanto a las propinas, no se acostumbran en la mayoría de restaurantes locales y, en algunos casos, incluso pueden considerarse inapropiadas. Sin embargo, en hoteles y restaurantes de estilo occidental que reciben turistas internacionales, dejar propina puede ser bien recibido, ya que el personal suele estar familiarizado con esa práctica.
Problemas con el inodoro
Para muchos visitantes primerizos, los baños públicos en Pekín pueden representar un verdadero choque cultural. En numerosos casos, se trata de sanitarios tipo «agujero en el suelo», sin barras de apoyo o estructuras para sostenerse, lo que puede resultar incómodo si no se está acostumbrado.
Además, es común que no haya papel higiénico, jabón ni toallas para secarse las manos, por lo que es recomendable llevar siempre pañuelos de papel y gel antibacterial. En tiempos de pospandemia, estos elementos se han vuelto más accesibles y fáciles de incluir en cualquier bolso o mochila.
Otro detalle importante: siempre conviene verificar que la puerta esté bien cerrada con seguro al ingresar, para evitar situaciones incómodas. Con un poco de preparación, esta parte de la experiencia no tiene por qué ser un problema.
Lleve siempre una identificación
En China, tanto ciudadanos como visitantes están legalmente obligados a portar un documento de identidad y presentarlo si la policía lo solicita. Estos controles pueden ocurrir en cualquier momento: en la calle, al ingresar a sitios turísticos o incluso dentro del alojamiento.
Por este motivo, es fundamental llevar algún tipo de identificación en todo momento. Muchas personas prefieren no portar el pasaporte original para evitar extravíos, y optan por llevar una copia impresa o digital (como una fotografía en el teléfono). También es útil tener a mano otra forma de identificación con foto —como una licencia de conducir vencida o una tarjeta oficial— que incluya claramente el nombre y la imagen del portador.
Guardar el pasaporte en un lugar seguro, como la caja fuerte del hotel, y salir con copias puede ser una forma eficaz de cumplir con la normativa sin arriesgar documentos valiosos. Además, algunos puntos turísticos requieren verificación de identidad al momento de comprar o usar las entradas, por lo que tener una copia lista puede agilizar el proceso.
Esté preparado para el smog
Pekín es una ciudad enorme, llena de coches y autobuses que no necesariamente cumplen las normas de emisiones occidentales. A lo largo de 2019, Pekín solo tuvo dos meses en los que la calidad del aire se clasificó como «moderada». Los peores meses para el smog son los de invierno. Para mayor seguridad, sin embargo, viaje con mascarilla. Asegúrese de que la mascarilla anti-smog tenga una clasificación N95 o superior, lo que significa que elimina el 95 % de partículas de 0,3 micras o más.
Cuidado con las estafas
Como en todas las grandes ciudades con abundantes turistas, hay gente dispuesta a estafarles. La estafa más común, con carteles de advertencia en lugares como la Ciudad Prohibida, es la llamada Estafa del Té. Un joven local se acercará a ti y te preguntará si te importaría practicar inglés con él. Te llevará a una tetería donde, a la hora de pagar, la cuenta será de cientos de dólares, y si te quejas, te verás rodeado de sus amigos, que no son precisamente amables.
La estafa del rickshaw funciona de la misma manera que la mayoría de las estafas de taxis extranjeros sin taxímetro: terminas sin pagar el precio acordado porque, de repente, el conductor ya no entiende nada. En lugar de eso, pide ayuda a tu guía turístico o al conserje del hotel o toma un taxi con taxímetro.
Sorber y escupir
En China, sorber y relamerse al comer no solo es socialmente aceptable, sino también de buena educación, demostrando al anfitrión o al chef que la comida es realmente deliciosa. ¡Quizás quieras probar a hacerlo al comer fideos!
En cuanto a escupir en la calle, aunque ese tipo de comportamiento no se considera necesariamente de buena educación, es ampliamente aceptado y prácticamente la norma. Así que, en lugar de molestarte o enojarte, asegúrate de tener cuidado dónde pisas. Juro que un tipo que escupía en Pekín me apuntó a los pies deliberadamente, alguien a quien claramente no le gustaban los turistas extranjeros.
Las cosas se pierden en la traducción
El idioma es una gran barrera en China, ya que el inglés no está muy extendido. Dicho esto, al ser Pekín una ciudad multinacional y cosmopolita, encontrarás angloparlantes en la mayoría de los grandes restaurantes y hoteles, y los guías turísticos dominan varios idiomas. Pero aléjate de cualquier zona occidentalizada o turística y estarás solo. Incluso puede ser difícil regresar al hotel, así que he empezado a llevar siempre la tarjeta de visita o una nota de mi alojamiento con el nombre, la dirección y las indicaciones en el idioma local para mostrársela a los taxistas cuando me pierdo. Al menos volverás a casa.
A la hora de salir a comer, algunos viajeros coinciden en que, en ciertos casos, es mejor no saber con exactitud qué hay en el plato. Afortunadamente, en muchas zonas turísticas de China, los restaurantes suelen ofrecer menús ilustrados con fotografías, lo cual resulta mucho más práctico que confiar en traducciones al inglés que pueden ser confusas o poco precisas.
De hecho, tanto los menús como los carteles públicos repartidos por el país suelen incluir traducciones que, aunque entretenidas y a veces muy graciosas, no siempre son útiles para entender lo que realmente se está pidiendo. Por eso, las imágenes pueden ser la mejor guía al momento de elegir un platillo.
Desafiando el metro
Me costó un poco animarme a bajar a la estación de metro para ver si podía moverme en transporte público, y ojalá lo hubiera intentado antes. Esperaba perderme por completo porque no sabía leer las señales; en cambio, descubrí que el metro tenía traducciones al inglés, lo que facilitó mucho las cosas. Incluso las máquinas para obtener la tarjeta de plástico de 3 yuanes para un solo viaje por el centro me parecieron mucho menos intimidantes de lo que esperaba.
La historia puede ser abrumadora
Sabía que China estaría llena de historia, y sabía que se rumoreaba que la Gran Muralla China era el único objeto artificial visible desde el espacio. Aunque eso no fuera cierto, la magnitud de los lugares históricos que se veían aquí me dejó un tanto desconcertado. Estar en la Gran Muralla, viendo solo una pequeña fracción de los 21.000 kilómetros de largo, construidos hace más de 2.000 años, casi me abrumó.
Tratar de ver demasiado en un solo día puede resultar agotador, no solo para el cuerpo, sino también para la mente. Si cuentas con tiempo suficiente, es recomendable distribuir las visitas a los principales monumentos a lo largo de varios días.
Intercalar momentos de ocio, como recorrer un mercado local, pasear por los tradicionales hutongs o hacer algunas compras, permite que el cerebro procese mejor cada experiencia. Así, cada lugar visitado se disfruta más y se convierte en un recuerdo duradero.
Prueba el pato
Al principio, para muchos, la idea de probar pato asado puede no resultar del todo atractiva. Sin embargo, se trata del plato más emblemático de Pekín, y como dice el refrán: “cuando estés en Roma…”. Lo cierto es que la piel crujiente del pato, servida con un toque de azúcar —sí, azúcar—, es sorprendentemente deliciosa.
Viajar también implica abrirse a nuevas experiencias, y atreverse a probar sabores distintos puede convertirse en uno de los mejores recuerdos del recorrido. A veces, lo que parece extraño al principio termina siendo inolvidable.
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